Tratados morales
Tratados morales Añade también que el deleite alcanza a la más torpe vida, y la virtud no admite esta compañía, y que hay algunos que teniendo deleites son infelices, y antes de tenerlos les nace el serlo, lo cual nos sucedería si el deleite se mezclase con la virtud, careciendo ella muchas veces de él, sin jamás necesitar de su compañía. ¿Para qué, pues, haces unión de lo que no sólo no es semejante, antes es diverso? La virtud es una cosa alta, excelsa, real e infatigable; el deleite es abatido, servil, débil y caduco, cuya morada son los burdeles y bodegones. A la virtud hallarás en el templo, en los consejos y en los ejércitos, defendiendo las murallas, llena de polvo, encendida y con las manos llenas de callos.
