Azabache
Azabache —Está bien, Patrón —repuso Harry—. No lo abandonaré hasta haberlo hecho; ya sabe cómo me educó mi padre.
—Ojalá todos los jóvenes hubieran recibido la misma educación que tú —declaró el hombre.
Mientras Harry pasaba una esponja por el cuerpo y las patas de Temerario, para quitarle el barro, llegó Dolly, muy preocupada.
—Harry, ¿quién vive en Fairstowe? Mamá recibió una carta desde Fairstowe y se puso tan contenta, que subió corriendo a mostrársela a papá.
—¿No lo sabes? Allà vive la señora Fowler, la antigua patrona de mamá, esa dama a quien papá encontró el verano pasado y que nos envió cinco chelines a cada uno.
—¡Ah, la señora Fowler!, claro que me acuerdo de ella. ¿Para qué le habrá escrito a mamá?
—Mamá le escribió la semana pasada —explicó Harry—. Ya sabes que le dijo a papá que si alguna vez abandonaba el oficio de cochero, se lo comunicara. ¿Qué habrá contestado? Ve a ver, Dolly —agregó el niño, mientras seguÃa fregando a Temerario como un mozo de cuadra perfecto.
Pocos minutos más tarde, Dolly entró bailando en el establo: