Antonio y Cleopatra
Antonio y Cleopatra SÃ, Lépido.
LÉPIDO
La serpiente de Egipto nace en el lodo por efecto del sol; igual que el cocodrilo.
ANTONIO
Muy cierto.
POMPEYO
¡Sentaos y a beber! ¡A la salud de Lépido!
LÉPIDO
No estoy tan bien como debiera, pero nunca me echo atrás.
ENOBARBO [aparte]
No hasta que te duermes. Me temo que, mientras, te echarás muy adelante.
LÉPIDO
SÃ, claro, me han dicho que las piramises de los Tolomeos son formidables. Y no me lo han desmentido.
MENAS [aparte a POMPEYO]
Pompeyo, escucha.
POMPEYO [aparte a MENAS]
Háblame al oÃdo.
MENAS [al oÃdo de POMPEYO]
Te lo ruego, capitán, deja tu asiento
y préstame atención.
POMPEYO
Aguarda un rato.— ¡A la salud de Lépido!
LÉPIDO