Antonio y Cleopatra
Antonio y Cleopatra Entonces, mundo, te quedan sólo dos mandÃbulas;
aunque les eches todo tu alimento,
acabarán moliéndose entre sÃ. ¿Y Antonio?
EROS
Paseando en el jardÃn, asÃ, dando
patadas a los juncos[38]. Grita «¡Torpe Lépido!»
y amenaza con degollar a ese oficial suyo
que asesinó a Pompeyo[39].
ENOBARBO
Nuestra gran flota ya está aparejada.
EROS
Contra Italia y César. Hay más, Domicio;
mi señor quiere verte pronto. TenÃa
que haber dejado mis noticias para luego.
ENOBARBO
No será nada. Es igual, llévame a Antonio.
EROS
Vamos.
Salen.
Entran AGRIPA, MECENAS y CÉSAR.
CÉSAR
Despreciando a Roma, ha hecho en AlejandrÃa
todo eso y mucho más. Te cuento cómo:
en la plaza pública, sobre tribuna plateada,
aparecen Cleopatra y él, sentados
en tronos de oro. A sus pies, Cesarión,
