Antonio y Cleopatra
Antonio y Cleopatra He tomado una determinación
que no precisa de vosotros. Marchaos.
Mi tesoro está en el puerto. Tomadlo.
Seguí lo que mirar me da vergüenza.
Aun mis cabellos se pelean, pues las canas
acusan de exaltados a mis pelos negros,
y éstos a ellas de necias y miedosas. Marchaos,
amigos. Os daré cartas para amigos
que os allanarán la senda. Vamos, no estéis tristes,
ni respondáis a disgusto: lo que ofrece
mi desesperanza, aprovechadlo. Abandonad
al que a sí mismo se abandona. ¡A la orilla!
Seréis dueños del barco y su tesoro.
Dejadme ahora un rato, os lo ruego;
dejadme. Ya no tengo autoridad,
por eso ruego. Os veré pronto.
Se sienta. [Sale el acompañamiento.]
Entra CLEOPATRA llevada por CARMIA y EROS. [Les sigue EIRA.]
EROS
Mi noble señora, ve con él, anímale.
EIRA
Hazlo, mi querida reina.
CARMIA
Pues, ¿qué, si no?
CLEOPATRA