Antonio y Cleopatra
Antonio y Cleopatra ANTONIO
La merece, aunque estuviera engastada
como el carro del gran Febo. Dame la mano.
Marchemos gozosos por Alejandría;
con orgullo portemos los escudos abollados.
Si pudiera acampar en el palacio
toda nuestra hueste, cenaríamos todos
brindando por la suerte de mañana,
que anuncia peligro regio. ¡Que los clarines
la ciudad ensordezcan con su bronce,
se junten con redobles de tambor
y tierra y cielo resuenen entre sí
para aclamar nuestra llegada!
Salen.
Entra el JEFE [de la guardia] con su compañía. Les sigue ENOBARBO.
JEFE
Si de aquí a una hora no viene el relevo,
volveremos al cuerpo de guardia. La noche
está clara y debemos prepararnos
para este combate a las dos de la mañana.
CENTINELA 1.°
Ayer tuvimos un día muy duro.
ENOBARBO
¡Ah, noche, sé testigo…!
CENTINELA 2.°
¿Quién es este hombre?
