Antonio y Cleopatra
Antonio y Cleopatra vale el doble que los otros dos. Así que
valorémonos en más, ya que nuestra acción
arranca del regazo de la viuda egipcia[19]
a un Antonio nunca harto de placeres.
MENAS
No creo que Antonio y César se den la bienvenida.
Su difunta mujer agravió a César,
su hermano le combatió, aunque dudo
que Antonio los incitara.
POMPEYO
No sé, Menas, si una enemistad menor
cedería a una mayor. Si no fuera
porque vamos contra todos, seguro
que lucharían entre sí, pues motivos
no les faltan para empuñar la espada.
Mas no sabemos hasta dónde el temor
que infundimos unirá sus diferencias,
salvando las pugnas leves. ¡Que sea
como dispongan los dioses! Nuestra suerte
van a decidirla nuestros brazos fuertes!
Vamos, Menas.
Salen.
Entran ENOBARBO y LÉPIDO.
LÉPIDO
Buen Enobarbo, será una noble acción,
y habrá de honrarte, pedirle a tu capitán
que dialogue afablemente.
