Como gustéis
Como gustéis Adiós, querido Carlos.— Y ahora, a incitar a nuestro atleta. Espero presenciar su fin, pues mi alma (y no sé por qué) le odia más que nada. Pero es caballeroso; sin escuela, aunque instruido; de noble pensamiento, hechiza a todo el mundo; y tanto le quiere la gente, sobre todo la mÃa, que es quien mejor le conoce, que yo me veo menospreciado. No será por mucho: el luchador lo arreglará. Solo resta enardecer al muchacho, que es lo que ahora me propongo.
Sale.