Como gustéis
Como gustéis No es costumbre que la dama haga el epílogo, pero no es más inapropiado que ver al hombre en el prólogo[58]. Si es verdad que al buen vino le sobra el reclamo, también es verdad que a la buena comedia le sobra el epílogo. Y, sin embargo, el buen vino se anuncia y la buena comedia mejora con un buen epílogo. Yo ahora estoy en un aprieto, pues no traigo un buen epílogo y no puedo predisponeros en favor de la comedia; no llevo ropa de pobre y no puedo mendigar. Pero puedo conjurar, y empezaré con las mujeres. Yo os conjuro, ¡oh, mujeres!, por vuestro amor a los hombres, que gocéis esta comedia todo lo que gustéis. Y yo os conjuro, hombres, por vuestro amor a las mujeres (y a juzgar por vuestras sonrisitas ninguno las odia) que, junto con las mujeres, gocéis con la comedia. Si estuviera entre vosotros, besaría a cuantos tuvieran barba que me gustase, cara que me agradase y aliento que no ofendiese. Y no dudo que, en agradecimiento, los que tengáis buena barba, buena cara o buen aliento, cuando os haga la reverencia, me daréis un buen adiós.
Sale.