Como gustéis
Como gustéis Entran ORLANDO y ADÁN.
ORLANDO
¿Quién va?
ADÁN
¡Ah, mi joven amo! ¡Mi noble amo,
querido amo! ¡Retrato fiel
de don Roldán! ¿Qué hacéis aquí?
¿Por qué sois ejemplar? ¿Por qué tan querido?
¿Por qué sois noble, fuerte y valeroso?
¿Cómo fuisteis tan necio que vencisteis
al robusto luchador del veleidoso duque?
Vuestra fama se os ha adelantado.
Amo, ¿no sabéis que las virtudes
de algunos son sus enemigos? Pues así
las vuestras. Noble amo, vuestros méritos
no son para vos más que santos traidores.
¡Ah, qué mundo, si todo lo digno
envenena al poseedor!
ORLANDO
Pero, ¿qué pasa?
ADÁN
¡Ah, infortunado! No paséis. El enemigo
de vuestras virtudes vive en esta casa.
Vuestro hermano… no, hermano no; el hijo…
tampoco el hijo; no pienso llamarle hijo…
de quien iba a llamarle su padre,
ha oído hablar de vuestra fama, y esta noche
