Como gustéis
Como gustéis como ahora me exige el sentimiento,
es que no has amado.
¡Oh, Febe, Febe, Febe!
Sale.
ROSALINA
¡Pobre pastor! Él hurga en su herida
y por un cruel azar yo encuentro la mía.
PARRAGÓN
Y yo la mía. Recuerdo que cuando estuve enamorado me rompí la espada contra una piedra, y le dije: «Toma eso por ir de noche a casa de Juana la Risas». Y recuerdo que le besé el batidor y las ubres de las vacas que había ordeñado con sus manitas agrietadas. Y recuerdo que galanteé a una planta de guisantes como si fuese ella, y que arranqué dos vainas y se las di, diciéndole con lágrimas en los ojos: «Llévalas por mí». Los enamorados nos metemos en unos líos extraordinarios. Y es que, así como todo lo vivo es mortal, todo lo vivo enamorado se muere de tonto.
ROSALINA
Hablas con más seso del que crees.
PARRAGÓN
Sí, y no sabré el que tengo hasta que me lo haya sorbido.
ROSALINA
¡Ah, Júpiter! Lo que siente ese pastor
parece que lo siento yo.