Como gustéis
Como gustéis ¡Alabados sean los dioses por tu fealdad! Lo de tÃa vendrá después. Pero, sea como fuere, me caso contigo, y a tal fin he ido a ver a don Oliver Matatextos, el cura del pueblo más próximo, que ha prometido casarnos en esta parte del bosque.
JAIME [aparte]
Me gustarÃa ver el encuentro.
ANDREA
En fin, que los dioses nos den felicidad.
PARRAGÓN
Amén. Cualquier hombre, por temerario que sea, puede vacilar en este empeño, pues aquà no tenemos más iglesia que el bosque y no hay más fieles que los cornúpetas. Pero, ¿qué importa? ¡Valor! Aunque los cuernos sean repelentes, son inevitables. Dicen que más de uno no sabe dónde acaba su riqueza. Exacto. Más de uno tiene buenos cuernos y no sabe dónde acaban. Bueno, es la dote de la esposa y nada que ponga él. ¿Los cuernos? SÃ, señor. ¿Que solo los pobres? ¡Qué va! El ciervo más noble los tiene tan grandes como el de peor casta. ¿Es más dichoso por ello el soltero? No: asà como una ciudad amurallada es más noble que una aldea, la frente del casado es más respetable que la del soltero. Y si saber defenderse es mejor que no saber, también vale más un cuerno que ninguno.
Entra DON OLIVER MATATEXTOS.