El Sueño de una noche de verano
El Sueño de una noche de verano HERMIA.—Parece que por falta de lluvia; si bien podrÃa yo regarlas de sobra con la tormenta de mis ojos.
LISANDRO.—¡Ay de mÃ! Cuanto llegué a leer o a escuchar, ya fuese de historia o de romance, muestra que jamás el camino del verdadero amor se vio exento de borrascas. Unas veces nacen los obstáculos de la diversidad de las condiciones.
HERMIA.—¡Oh manantial de contradicciones y desgracias, el amor que sujeta al prÃncipe a los pies de la humilde pastora!
LISANDRO.—Otras veces está la desproporción en los años.
HERMIA.—Triste espectáculo ver el otoño unido a la primavera.
LISANDRO.—Otras, en fin, forzaron a la elección las ciegas cábalas de amigos imprudentes.
HERMIA.—¡Oh infierno! ¡Elegir amor por los ojos de otro!