Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II ¡Vaya maldición la de robar en compañía de ese ladrón! El muy pícaro me quita el caballo y lo ata yo qué sé dónde. Con que ande sólo cuatro pasos, ya reviento. Bueno, si no me cuelgan por matar a ese granuja, creo que tendré una hermosa muerte, pese a todo. Y de la compañía de éste[22] llevo renegando cada hora de estos veintidós años, pero su compañía me tiene hechizado. Que me cuelguen si el muy pillo no me ha dado algún filtro para que le quiera. Tiene que ser eso, que he bebido algún filtro. ¡Poins! ¡Hal! ¡Malditos seáis los dos! ¡Bardolfo, Peto! Antes la muerte que dar un paso más para robar. Si no vale un buen trago volverse honrado y dejar a estos granujas, soy el mayor lacayo que mastica con un diente. Para mí, ocho varas de terreno áspero es como andar setenta millas, y estos viles despiadados lo saben muy bien. Cuando no hay lealtad entre ladrones, da asco.
Silban.
[Entran el PRÍNCIPE, POINS y PETO.]
¡Fíu![23] ¡Mala peste a todos! ¡Dadme el caballo, granujas, dadme el caballo y que os cuelguen!
PRÍNCIPE
Calla, barrigón, échate. Pega el oído al suelo, a ver si oyes pisadas de viajeros.
FALSTAFF