Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II LA SEGUNDA PARTE DE ENRIQUE IV
Entra el RUMOR, todo pintado de lenguas[1].
RUMOR
Abrid los oídos, pues, ¿quién de vosotros
va a tapárselos cuando vocea el Rumor?
Desde el oriente al decaído ocaso,
a lomos del viento, yo siempre difundo
lo que ocurre en esta esfera terrenal.
De continuo viajan calumnias en mis lenguas,
que yo propago en todos los idiomas,
llenando de noticias falsas los oídos:
hablo de paz, mientras, oculto, el odio
hiere al mundo bajo sonrisas impasibles;
y, ¿quién sino el Rumor, quién sino yo,
hace levas temibles y prepara defensas,
mientras al grávido año, repleto de males,
se cree que lo ha preñado el monstruo de la guerra,
cuando es falso? El Rumor es una flauta
en la que soplan creencias, recelos, conjeturas,
y tocarla es tan fácil y sencillo
que hasta el vulgo veleidoso y discordante,
torpe engendro de innúmeras cabezas,
sabe hacerla sonar. Mas, ¿para qué
disecciono yo mi cuerpo ante los míos,
