Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II NORTHUMBERLAND
Aun así, no digas que ha muerto Percy.
Veo en tus ojos una confesión reacia.
Mueves la cabeza y juzgas horror o pecado
decir la verdad. Si ha muerto, dilo;
no ofende la lengua que anuncie su muerte,
y peca quien desmiente el muerto,
no el que dice que el muerto no vive.
Mas el primero en dar noticias penosas
tiene una tarea ingrata, y su lengua
sonará cual la fúnebre campana
que dobló por la muerte de un amigo.
LORD BARDOLPH
No puedo creer que vuestro hijo haya muerto.
MORTON
Pues me duele obligaros a creer
lo que ojalá no hubiera visto,
pero ensangrentado le vieron mis ojos,
rendido y sin aliento, respondiendo débilmente
a Enrique Monmouth, cuya intensa furia
dio en tierra con el indómito Percy,
de la que nunca más se alzó con vida.
En suma: la muerte de aquél cuyo fuego
encendía al patán más apagado de su tropa,
al conocerse, quitó fuego y ardor
a los nervios de más temple de su ejército,
pues su metal aceraba a la milicia