Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II mas a quién se ha enviado contra Francia
no lo sé de fijo.
ARZOBISPO
¡En marcha!
Anunciemos las razones para armarnos.
Al pueblo ya lo ha hartado su elección,
su amor voraz lo ha saciado.
Quien construye sobre el corazón del vulgo
tiene casa inestable e insegura.
¡Ah, necia multitud, con qué clamor
tocaste el cielo al bendecir a Bolingbroke
antes de que fuera lo que tú querías!
Y ahora, ataviado en tus deseos,
insaciable comilón, te llenas tanto de él
que te esfuerzas por arrojarlo. Así, así,
perro plebeyo, vaciaste de tu estómago
voraz al rey Ricardo, y ahora quieres
comerte el vómito frío, y aúllas
por encontrarlo. ¿Quién confía en estos tiempos?
Los que, en vida de Ricardo, querían su muerte,
ahora están prendados de su tumba.
Tú, que le tirabas polvo a su real cabeza
cuando pasaba suspirante por el regio Londres
a los talones del aclamado Bolingbroke,
ahora gritas: «¡Ah, tierra, danos aquel rey
y toma éste!». ¡Malditos pensamientos!