Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II COLMILLO
Si llegamos a las manos, no me importa su estocada.
POSADERA
No, ni a mí; estaré a vuestro lado.
COLMILLO
Como le agarre, como le eche el garfio…
POSADERA
Si se va, me pierde, os lo aseguro; conmigo tiene infinitivas cuentas. Maese Colmillo, agarradlo bien; maese Trampa, que no escape. Suele ir a Pie Corner, con perdón[13], a por una silla de montar, y está incitado a comer con maese Suave, el de las sedas, en «La Cabeza del Leopardo», en la calle Lombard. Como ya le he demandado y mi asunto lo conoce todo el mundo, que se le lleve a juicio. Setenta libras es mucho aguantar para una pobre mujer sola, y yo he aguantado y aguantado y aguantado, y él me ha dado largas y largas y más largas, un día tras otro, que de pensarlo da vergüenza. Obrar así no es decente, como no se quiera convertir a una mujer en una burra, en una bestia que cargue con cualquier infamia.
Entran FALSTAFF, BARDOLFO y el PAJE.
Ahí llega, y con él Bardolfo, ese pillo redomado de narices vinosas. Cumplid vuestro deber, cumplid vuestro deber, maese Colmillo y maese Trampa, cumplid conmigo, cumplid conmigo.