Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II ¿Cómo es esto, sir Juan? ¿Qué hombre de temple puede soportar esta lluvia de improperios? ¿No os da vergüenza obligar a una pobre viuda a dar este duro paso para recuperar lo suyo?
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¿Cuál es el total de mi deuda?
POSADERA
Pues si fuerais hombre honrado, vos mismo y el dinero. Me jurasteis sobre una copa medio dorada, sentado a la mesa redonda de mi cuarto de «El Delfín» ante un fuego de carbón, el miércoles de Pentecostés, cuando el príncipe os rompió la cabeza por comparar a su padre con un cantor de Windsor[15]; digo que entonces me jurasteis, mientras yo os lavaba la herida, que os casaríais conmigo y me haríais vuestra señora esposa. ¿Vais a negarlo? ¿No fue entonces cuando entró la señora Sebos, la del carnicero, y me llamó comadre Prisas? ¿No entró a pedir un poco de vinagre, diciéndonos que tenía un buen plato de gambas, y entonces os apeteció comer alguna, y entonces yo os dije que eran malas para un recién herido? Y cuando ya había bajado, ¿no me pedisteis que no le diera tanta confianza a esa pobre gente, diciendo que muy pronto me llamarían señora? ¿Y no me besasteis, rogándome que os trajera treinta chelines? Os pongo ante la Biblia: negadlo si podéis.
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