Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II Pues afrontémoslos como fatalidades:
la palabra misma nos empuja.
Dicen que el obispo y Northumberland
tienen cincuenta mil hombres.
WARWICK
No es posible, mi señor.
Como la voz y el eco, el rumor ha doblado
el número de los temidos. Tened a bien
acostaros, Majestad. Por mi alma,
que las fuerzas que ya habéis enviado
nos traerán esa presa fácilmente.
Para daros más alivio, tengo pruebas
seguras de que Glendower ha muerto.
Majestad, lleváis enfermo dos semanas
y el seguir levantado a estas horas
va a agravar vuestra dolencia.
REY
Aceptaré vuestro consejo.
En cuanto esta guerra interna esté acabada,
partiré, amigos míos, a Tierra Santa.
Salen.