Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II Entra el príncipe Juan [de LANCASTER] con su ejército[54].
LANCASTER
Bien hallado, honorable Mowbray;
buen día tengáis, noble arzobispo,
y vos, lord Hastings, y todos.
Reverendo, hacíais mejor efecto
cuando vuestro rebaño, al son de la campana,
os rodeaba para oír piadosamente
vuestros comentarios a las santas escrituras
que ahora como un hombre de hierro
alentando con tambor a un hatajo de rebeldes,
cambiando palabra en espada y vida en muerte.
Quien tiene un sitio en el pecho de un monarca
y madura al sol de sus favores,
si abusa del regio patrocinio,
¡ay!, ¿qué males no puede ocasionar
bajo tal sombra de realeza? Éste es
vuestro caso, arzobispo. ¿Quién no ha oído hablar
de cuánto penetrabais en los libros de Dios?
Para nosotros, voz de Su parlamento,
la boca imaginada de Dios mismo,
intérprete y fiel intermediario
entre la gracia y santidad del cielo
y nuestro torpe afán. Ay, ¿quién creerá
que no violáis la dignidad de vuestro puesto
