Enrique IV
Enrique IV Salen corriendo, y FALSTAFF, después de uno o dos golpes, también huye, dejando el botín.
PRÍNCIPE
Ha sido bien fácil. Ahora, a cabalgar alegres.
Los ladrones van dispersos, y tan asustados
que ya no se atreven a reunirse.
Cada uno cree al otro un alguacil.
Vamos, Ned. Falstaff suda que se muere
y al andar va echando grasa en la magra tierra.
Si no fuese que da risa, me daría lástima.
POINS
¡Y cómo rugía el gordinflón!
Salen.