Enrique IV
Enrique IV Por Dios, muchacho, que estás en lo cierto: ahà haremos buen negocio. Pero, dime, Hal, ¿no estás aterrado? Siendo el prÃncipe heredero, ¿cuándo volverÃas a tener tres enemigos peores que ese demonio de Douglas, ese ángel malo de Percy y ese diablo de Glendower? ¿No estás aterrado? ¿No se te enfrÃa la sangre?
PRÃNCIPE
Ni pizca, de veras. Me falta un poco de tu instinto.
FALSTAFF
Pues mañana tendrás reprimenda cuando veas a tu padre. Anda, vamos, practica tus respuestas.
PRÃNCIPE
Tú haz de mi padre y pregúntame por mi modo de vida.
FALSTAFF
¿SÃ? Conforme. Esta silla será mi trono, esta daga mi cetro y este cojÃn mi corona.
PRÃNCIPE
Tu trono parecerá una banqueta, tu cetro de oro una daga de plomo y tu preciada corona una calva lastimosa.
FALSTAFF
Bien, si aún arde en ti el fuego de la gracia, te conmoverás. Dame jerez, que se me enciendan los ojos y parezca que he llorado, porque hablaré con emoción y actuaré en la vena del rey Cambises[33].
PRÃNCIPE
Pues he aquà mi reverencia.