Enrique IV
Enrique IV [Salen todos menos el PRÍNCIPE y PETO.] Entran el ALGUACIL y un ARRIERO.
PRÍNCIPE
Bien, señor alguacil. ¿Qué deseáis de mí?
ALGUACIL
Disculpadme, Alteza. Los clamores de la gente han seguido hasta aquí a ciertos hombres.
PRÍNCIPE
¿Qué hombres?
ALGUACIL
Uno de ellos es muy conocido, Alteza: gordo y graso.
ARRIERO
Más graso que la manteca.
PRÍNCIPE
Os aseguro que ese hombre no está aquí;
ahora mismo está haciéndome un recado.
Alguacil, yo os doy mi palabra
de que mañana, a la hora de comer,
os lo enviaré, a él o a cualquier otro,
a que os responda de cualquier cargo.
Así que, ¿puedo pediros que salgáis?
ALGUACIL
Sí, Alteza. Dos señores han perdido
doscientas libras en el robo.
PRÍNCIPE
No lo dudo. Si el ladrón ha sido él,
responderá. Así que, adiós.