Enrique IV
Enrique IV un temible augurio, un vaticinio
de infortunios para tiempos por nacer?
WORCESTER
Oídme, Majestad.
Por mi parte viviría satisfecho
si el fin de mi existencia discurriese
por días tranquilos, pues afirmo
que yo no he buscado esta discordia.
REY
¿No la habéis buscado? Entonces, ¿cómo viene?
FALSTAFF
Se encontró la rebelión tumbada en el camino.
PRÍNCIPE
¡Calla, charlatán, calla!
WORCESTER
Vuestra Majestad tuvo a bien retirarnos
vuestro favor a mí y a mi familia,
mas debo recordaros, mi señor,
que fuimos vuestros primeros y mejores amigos.
Por vos rompí yo mi vara de mando
en tiempos de Ricardo, y cabalgué día y noche
por salir a vuestro encuentro y besaros la mano
cuando vos, ni por rango ni por fama,
teníais mi fuerza y poderío.
Fuimos mi hermano, su hijo y yo
quienes os repatriamos, desafiando
los peligros del momento. Nos jurasteis,