Enrique IV
Enrique IV corriendo de pavor, huyó con los demás.
Después cayó por un monte y quedó tan maltrecho
que sus perseguidores le apresaron. Douglas
está en mi tienda; permitidme, Majestad,
que yo disponga de él.
REY
Con toda el alma.
PRÍNCIPE
Entonces, hermano Juan de Lancaster,
tuyo es el honor de esta largueza:
ve donde está Douglas y ponlo en libertad,
sin condiciones ni rescate. El arrojo
que sobre nuestros yelmos hoy ha demostrado
nos enseña a valorar tales proezas
aun en el pecho de nuestros enemigos.
LANCASTER
Este alto honor, Majestad, yo os lo agradezco;
inmediatamente voy a concedérselo.
REY
Nos resta, por tanto, dividir las tropas.
Tú, Juan, y vos, pariente Westmoreland,
dirigíos a York con la máxima presteza
y enfrentaos a Northumberland y al prelado Scroop,
pues me dicen que se están armando activamente.
Enrique, tú y yo iremos a Gales
a luchar contra Glendower y el Conde de March.
Si la castigamos como en este día,