Enrique IV
Enrique IV descorrió la cortina de Príamo en la noche
por decirle que había ardido media Troya.
Mas Príamo sintió el fuego antes que el mensaje,
como yo la muerte de mi Percy antes de oírte.
Tú vas a decir «Vuestro hijo hizo tal cosa;
vuestro hermano, tal otra; así luchó el noble Douglas…»,
llenando de hazañas mis ávidos oídos.
Mas, al foral, para cerrármelos por siempre,
con tu suspiro volarán tus alabanzas
cuando digas «Hermano, hijo, todos muertos».
MORTON
Douglas vive, y todavía vuestro hermano;
mas vuestro hijo y mi señor…
NORTHUMBERLAND
Pues ha muerto.
Ya ves qué pronto habla la sospecha.
Quien teme lo que no quiere saber,
al mirar otros ojos sabe por instinto
que se ha cumplido su temor. Pero habla, Morton;
dile a un conde que miente su presagio,
que yo lo tomaré por dulce injuria
y, por hacerme tal ofensa, te haré rico.
MORTON
Muy grande sois para que yo os desmienta;
vuestro espíritu es veraz; vuestro temor, muy cierto.