Hamlet, Principe de Dinamarca
Hamlet, Principe de Dinamarca Salón de Palacio.
(Entra el Rey.)
REY.—He mandado buscarle y hallar el cadáver. Es un peligro dejar que siga libre. Mas no conviene que le caiga todo el peso de la ley: le quiere la confusa multitud, que no ama con el juicio, sino con los ojos, y atiende al sufrimiento del culpable, no a la culpa. Para evitar sobresaltos, su marcha repentina debe parecer decisión bien ponderada. Dolencias extremas exigen remedios extremos o jamás se curan.
(Entra Rosencrantz.)
¿Qué hay? ¿Qué ha ocurrido?
ROSENCRANTZ.—Señor, se niega a decirnos dónde ha dejado el cadáver.
REY.—¿Y él dónde está?
ROSENCRANTZ.—Fuera, vigilado y esperando vuestra orden.
REY.—Traedle a mi presencia.
ROSENCRANTZ.—¡Guildenstern! Trae al prÃncipe.
(Entran Hamlet, Guildenstern y acompañamiento.)
REY.—Bien, Hamlet, ¿dónde está Polonio?
HAMLET.—De cena.
REY.—¿De cena? ¿Dónde?
