Hamlet, Principe de Dinamarca
Hamlet, Principe de Dinamarca Parte remota cercana al mar. Vista a lo lejos del Palacio de Elsinore.
(Entran el Espectro y Hamlet.)
HAMLET.—¿Adónde me llevas? No pienso seguir.
ESPECTRO.—Escúchame.
HAMLET.—Habla.
ESPECTRO.—Se acerca la hora en que he de entregarme al tormento de las llamas sulfúreas.
HAMLET.—¡Ah, pobre ánima!
ESPECTRO.—No me compadezcas, sino presta oÃdo atento a lo que voy a revelarte.
HAMLET.—Habla, he de oÃrte.
ESPECTRO.—Y habrás de vengarme cuando oigas.
HAMLET.—¿Qué?
ESPECTRO.—Soy el alma de tu padre, condenada por un tiempo a vagar en la noche y a ayunar en el fuego por el dÃa mientras no se consuman y purguen los graves pecados que en vida cometÃ. Si no me hubieran prohibido revelar los secretos de mi cárcel, oirÃas una historia cuya más leve palabra desgarrarÃa tu alma, te helarÃa la sangre, como estrellas te harÃa saltar los ojos de sus órbitas, y erizarÃa tu liso cabello, poniendo de punta cada pelo, como púas de aterrado puercoespÃn. Pero esta proclamación del más allá no es para oÃdos de mortales. ¡Ah, Hamlet, escucha! Si alguna vez quisiste a tu padre…
