Hamlet, Principe de Dinamarca
Hamlet, Principe de Dinamarca GalerÃa de Palacio.
(Entran el Rey, la Reina, Polonio, Ofelia, Rosencrantz y Guildenstern.)
REY.—¿Y a través de circunloquios no podéis averiguar por qué afecta ese trastorno y se crispa el sosiego a tal extremo con su demencia destemplada y peligrosa?
ROSENCRANTZ.—Reconoce que se siente perturbado, mas no hay modo de que diga por qué causa.
GUILDENSTERN.—Ni parece que se deje sondear: cuando queremos llevarle a que revele su estado verdadero, rehúye la ocasión con su locura fingida.
REINA.—¿Os acogió bien?
ROSENCRANTZ.—Como todo un caballero.
GUILDENSTERN.—Y, sin embargo, muy forzado.
ROSENCRANTZ.—Se resistÃa a conversar, mas respondió a nuestras preguntas sin reservas.
REINA.—¿Le animasteis con alguna distracción?
ROSENCRANTZ.—Señora, sucedió que, de camino, dejamos atrás a unos actores. Le hablamos de ellos y, por lo visto, se alegró con la noticia. Ahora ya se encuentran en la corte y creo que tienen el encargo de actuar esta noche en su presencia.
POLONIO.—Muy cierto, y me ha rogado que suplique a Vuestras Majestades que asistáis a la función.
