Hamlet, Principe de Dinamarca
Hamlet, Principe de Dinamarca BERNARDO.—La misma figura; igual que el rey muerto.
MARCELO.—Tú tienes estudios: háblale, Horacio.
BERNARDO.—¿No se parece al rey? FÃjate, Horacio.
HORACIO.—MuchÃsimo. Me sobrecoge y angustia.
BERNARDO.—Quiere que le hablen.
MARCELO.—Pregúntale, Horacio.
HORACIO.—¿Quién eres, que usurpas esta hora de la noche y la forma intrépida y marcial del que en vida fue rey de Dinamarca? Por el cielo, te conjuro que hables.
MARCELO.—Se ha ofendido.
BERNARDO.—Mira, se aleja solemne.
HORACIO.—Espera, habla, habla. Te conjuro que hables.
(Sale el Espectro.)
MARCELO.—Se fue sin contestar.
BERNARDO.—Bueno, Horacio. Estás temblando y palideces. ¿No es esto algo más que una ilusión? ¿Qué opinas?
HORACIO.—Por Dios, que no lo habrÃa creÃdo sin la prueba real y terminante de mis ojos.
MARCELO.—¿Verdad que se parece al rey?
