Hamlet
Hamlet CÓMICO 2.º.— «Y, ¡oh!, quiera el cielo que otros tantos giros
a la luna y al sol, señor, contemos
antes que el fuego de este amor se apague.
Pero es mi pena inconsolable al veros
doliente, triste, y tan diverso ahora
de aquel que fuisteis… TÃmida recelo…
Mas toda mi aflicción nada os conturbe:
que en pecho femenil llega al exceso
el temor y el amor. Allà residen
en igual proporción ambos afectos,
o no existe ninguno, o se combinan
este y aquel con el mayor extremo.
Cuán grande es el amor que a vos me inclina,
las pruebas lo dirán que dadas tengo;
pues tal es mi temor. Si un fino amante,
sin motivo tal vez, vive temiendo;
la que al veros asà toda es temores,
muy puro amor abrigará en el pecho».
CÓMICO L.º.— «SÃ, yo debo dejarte, amada mÃa,
inevitable es ya: cederán presto
a la muerte mis fuerzas fatigadas;
tú vivirás, gozando del obsequio
y el amor de la tierra. Acaso entonces
un digno esposo…».
CÓMICO 2.º.— «No, dad al silencio