Hamlet
Hamlet con ellos se disipan las ideas
a que dieron lugar, y el más ligero
acaso, los placeres en afanes
muda tal vez, y en risa los lamentos.
Amor, como la suerte, es inconstante:
que en este mundo al fin nada hay eterno,
y aun se ignora si él manda a la fortuna
o si esta del amor cede del imperio.
Si el poderoso del lugar sublime
se precipita, le abandonan luego
cuantos gozaron su favor; si el pobre
sube a prosperidad, los que le fueron
más enemigos su amistad procuran
(y el amor sigue a la fortuna en esto)
que nunca al venturoso amigos faltan,
ni al pobre desengaños y desprecios.
Por diferente senda se encaminan
los destinos del hombre y sus afectos,
y sólo en él la voluntad es libre;
mas no la ejecución, y asà el suceso
nuestros designios todos desvanece.
Tú me prometes no rendir a nuevo
yugo tu libertad… Esas ideas,
¡ay!, morirán cuando me vieres muerto».

CÓMICO 2.º.— «Luces me niegue el sol, frutos la tierra,