Hamlet
Hamlet POLONIO.— A fuerza de importunaciones ha logrado arrancar mi tardÃo consentimiento. Al verle tan inclinado, firmé últimamente la licencia de que se vaya, aunque a pesar mÃo; y os ruego, señor, que se la concedáis.
CLAUDIO.— Elige el tiempo que te parezca más oportuno para salir y haz cuanto gustes y sea más conducente a tu felicidad. Y tú, Hamlet, ¡mi deudo, mi hijo!
HAMLET.— Algo más que deudo, y menos que amigo.
CLAUDIO.— ¿Qué sombras de tristeza te cubren siempre?
HAMLET.— Al contrario, señor, estoy demasiado a la luz.
GERTRUDIS.— Mi buen Hamlet, no asà tu semblante manifieste aflicción; véase en él que eres amigo de Dinamarca; ni siempre con abatidos párpados busques entre el polvo a tu generoso padre. Tú lo sabes, común es a todos, el que vive debe morir, pasando de la naturaleza a la eternidad.
HAMLET.— Sà señora, a todos es común.
GERTRUDIS.— Pues si lo es, ¿por qué aparentas tan particular sentimiento?