Hamlet
Hamlet LAERTES.— Humildemente os pido vuestra licencia.
Se arrodilla y besa la mano a Polonio.
POLONIO.— SÃ, el tiempo te está convidando y tus criados esperan; vete.
LAERTES.— Adiós, Ofelia, y acuérdate bien de lo que te he dicho.
Abrázanse Ofelia y Laertes.
OFELIA.— En mi memoria queda guardado y tú mismo tendrás la llave.
LAERTES.— Adiós.
Polonio, Ofelia.
POLONIO.— ¿Y qué es lo que te ha dicho, Ofelia?
OFELIA.— Si gustáis de saberlo, cosas eran relativas al prÃncipe Hamlet.
POLONIO.— Bien pensado, en verdad. Me han dicho que de poco tiempo a esta parte te ha visitado varias veces privadamente, y que tú le has admitido con mucha complacencia y libertad. Si esto es asà (como me lo han asegurado, a fin de que prevenga el riesgo), debo advertirte que no te has portado con aquella delicadeza que corresponde a una hija mÃa y a tu propio honor. ¿Qué es lo que ha pasado entre los dos? Dime la verdad.
OFELIA.— Últimamente me ha declarado con mucha ternura su amor.
