Hamlet
Hamlet GalerÃa de palacio.
Claudio, Gertrudis, Polonio, Ofelia, Ricardo, Guillermo.
CLAUDIO.— ¿Y no os fue posible indagar en la conversación que con él tuvisteis de qué nace aquel desorden de espÃritu que tan cruelmente altera su quietud, con turbulenta y peligrosa demencia?
RICARDO.— Él mismo reconoce los extravÃos de su razón, pero no ha querido manifestarnos el origen de ellos.
GUILLERMO.— Ni le hallamos en disposición de ser examinado, porque siempre huye de la cuestión, con un rasgo de locura, cuando ve que le conducimos al punto de descubrir la verdad.
GERTRUDIS.— ¿Fuisteis bien recibidos de él?
RICARDO.— Con mucha cortesÃa.
GUILLERMO.— Pero se le conocÃa una cierta sujeción.
RICARDO.— Preguntó poco, pero respondÃa a todo con prontitud.
GERTRUDIS.— ¿Le habéis convidado para alguna diversión?
RICARDO.— SÃ, señora, porque casualmente habÃamos encontrado una compañÃa de cómicos en el camino; se lo dijimos y mostró complacencia al oÃrlo. Están ya en la corte, y creo que tienen orden de representarle esta noche una pieza.
