Hamlet
Hamlet HAMLET.— Corregidlo del todo, y cuidad también que los que hacen de payos no añadan nada a lo que está escrito en su papel, porque algunos de ellos, para hacer reÃr a los oyentes más adustos, empiezan a dar risotadas, cuando el interés del drama deberÃa ocupar toda la atención. Esto es indigno y manifiesta demasiado en los necios que lo practican el ridÃculo empeño de lucirlo. Id a preparaos.
Hamlet, Polonio, Ricardo, Guillermo.
HAMLET.— Y bien, Polonio, ¿gustará el rey de oÃr esta pieza?
POLONIO.— SÃ, señor, al instante y la reina también.
HAMLET.— Ve a decir a los cómicos que se despachen. ¿Queréis ir vosotros a darles prisa?
RICARDO.— Con mucho gusto.
Hamlet, Horacio.
HAMLET.— ¿Quién es?… ¡Ah! Horacio.
HORACIO.— Veisme aquÃ, señor, a vuestras órdenes.
HAMLET.— Tú, Horacio, eres un hombre cuyo trato me ha agradado siempre.
HORACIO.— ¡Oh! Señor…
