Hamlet
Hamlet HORACIO.— Está bien, señor, y si durante el espectáculo logra hurtar a nuestra indagación el menor arcano, yo pago el hurto.
HAMLET.— Ya vienen a la función; vuélvome a hacer el loco, y tú busca asiento.
CLAUDIO, Gertrudis y Hamlet, Horacio, Polonio, Ofelia, Ricardo, Guillermo,
y acompañamiento de damas, caballeros, pajes y guardias.
Suena la marcha dánica.
CLAUDIO.— ¿Cómo estás, mi querido Hamlet?
HAMLET.— Muy bueno, señor, me mantengo del aire como el camaleón: engordo con esperanzas. No podréis vos cebar asà a vuestros capones.
CLAUDIO.— No comprendo esa respuesta, Hamlet, ni tales razones son para mÃ.
HAMLET.— Ni para mà tampoco. ¿No dices tú que una vez representaste en la Universidad? ¿Eh?
POLONIO.— SÃ, señor, asà es, y fui reputado por muy buen actor.
HAMLET.— ¿Y qué hiciste?
POLONIO.— El papel de Julio César. Bruto me asesinaba en el Capitolio.
HAMLET.— Muy bruto fue el que cometió en el Capitolio tan capital delito. ¿Están ya prevenidos los cómicos?
