Julio César
Julio César Otra parte del campo.
(Entran Bruto, Dardanio, Clito, Estratón y Volumnio.)
BRUTO.—¡Venid, exiguo resto de amigos, descansad en esta roca!
CLITO.—Estatilio ha enseñado desde lejos la antorcha encendida; pero, señor, no ha vuelto. Ha caÃdo prisionero o ha muerto.
BRUTO.—Siéntate, Clito… ¡Se trata de matar! ¡Es una acción al uso! ¡Escucha, Clito!
(Cuchichean.)
CLITO.—¡Cómo! ¿Yo señor? ¡Jamás! ¡Ni por todo el universo!
BRUTO.—¡Silencio entonces! ¡Ni una palabra!
CLITO.—¡Antes me matarÃa a mà mismo!
BRUTO.—¡Escucha, Dardanio!
(Cuchichean.)
DARDANIO.—¿Hacer yo semejante cosa?
CLITO.—¡Oh Dardanio!
DARDANIO.—¡Oh Clito!
CLITO.—¿Qué te pidió Bruto?
DARDANIO.—¡Qué lo matara, Clito! ¡Mira! ¡Está meditando!
CLITO.—¡Tan colmado de dolor está ese noble vaso, que casi se vierte por los ojos!
BRUTO.—¡Acércate aquÃ, buen Volumnio!
VOLUMNIO.—¿Qué dice mi señor?
