La fierecilla domada
La fierecilla domada ¿Te placen los cuadros? Si es así, al punto te traeremos uno que representa a Adonis al borde de un arroyo, y a Citerea, oculta entre unas cañas, que diríase que se mueven y ondulan a causa de su aliento, lo mismo que cuando son agitadas por la brisa.
LORD:
Te mostraremos a lo, aún virgen, en el momento de ser seducida por sorpresa. La pintura es tan viva que diríase que se ve la escena.
TERCER CRIADO:
O bien a Dafné, errando a través de la agreste espesura que la araña las piernas. Pero con tal verdad, que se juraría que sangra, y que Apolo, desolado, llora al verlo. ¡De tal modo, sangre y lágrimas están pintadas con arte magistral!
LORD:
Eres un gran señor y tan sólo un gran señor. En cuanto a tu dama, infinitamente más hermosa es que todas las de este degenerado tiempo.
PRIMER CRIADO:
Antes de que las lágrimas que vertió por tu culpa cayesen a raudales por su hermosísimo rostro, era la más hermosa criatura del mundo. Incluso hoy no cedería a ninguna otra en belleza.
SLY:
¿De veras soy un gran señor? ¿Tengo, en verdad, una hermosa mujer?