La tempestad

La tempestad

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

PRÓSPERO.— Para que no hubiera pantalla alguna entre el papel que representaba y la realidad del mismo, creyó necesario hacerse dueño absoluto de Milán. En cuanto a mí, pobre hombre…, mi biblioteca era un ducado suficientemente grande. Llegó a suponerme incapaz de ejercer la soberanía temporal. Confederado —tan sediento estaba de poder— con el rey de Nápoles, se obligó a pagarle un tributo anual, le rindió homenaje, sometió su coroneta a su corona y humilló el ducado, hasta entonces indomable —¡ay pobre Milán!—, bajo el más vergonzoso yugo.

MIRANDA.— ¡Oh cielos!

PRÓSPERO.— Fíjate bien en las condiciones y resultados de esta alianza. Dime ahora si este hombre es un hermano.

MIRANDA.— Fuera pecado dudar de la honradez de mi abuela. Virtuosas matrices han producido perversos vástagos.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker