La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III REINA ISABEL: ¿Y debe morir por esto? ¡Oh! ¡Déjala vivir, y yo corromperé sus costumbres, manchando su belleza! ¡Me deshonraré a mà misma como infiel al lecho de Eduardo, y arrojaré sobre ella el velo de la infamia! ¡Con tal de que pueda vivir al abrigo del sangriento puñal, declararé que no es hija de Eduardo!
REY RICARDO: ¡No infaméis su nacimiento! ¡Isabel es una princesa real!
REINA ISABEL: ¡Para salvar su vida, yo diré que no!
REY RICARDO: ¡Su solo nacimiento basta para garantizarlo!
REINA ISABEL: ¡Y sólo a causa de esta garantÃa murieron sus hermanos!
REY RICARDO: ¡Mirad, en su nacimiento se mostraron contrarias las estrellas protectoras!
REINA ISABEL: No, los contrarios a sus vidas fueron los amigos protectores.
REY RICARDO: Todos los designios del Destino son inevitables.
REINA ISABEL: En efecto: cuando, evitada la virtud, se tuerce el destino. ¡Mis hijos estaban destinados a una muerte gloriosa si la virtud le hubiera bendecido con una vida más gloriosa!
REY RICARDO: Habláis como si yo fuera el asesino de mis sobrinos.