La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III Entra BUCKINGHAM.
BUCKINGHAM: ¡Cómo! ¿Hablando con un sacerdote, lord Chamberlain? Vuestros amigos de Pomfret son quienes lo necesitan. Vuestro honor no precisa confesarse por ahora.
HASTINGS: Por mi fe, y que cuando vi a este santo varón me vinieron a la mente esos de quien habláis. Qué ¿vais a la Torre?
BUCKINGHAM: Sí, milord; pero no permaneceré allí mucho tiempo. Saldré antes que vuestra señoría.
HASTINGS: Mucho más, probablemente, porque yo me quedaré a comer.
BUCKINGHAM: (Aparte). Y a cenar también, aunque no lo presumas. Vamos, ¿queréis venir?
HASTINGS: Seguiré a vuestra señoría.
Salen.