Las alegres comadres de Windsor
Las alegres comadres de Windsor Sra. FORD.—¿Diremos a nuestros esposos lo que le hemos hecho?
Sra. PAGE.—Indudablemente debemos decÃrselo, aunque sólo fuera para limpiar de fantasmas el cerebro de vuestro marido. Si ellos en su corazón encuentran que el pobre, vicioso y obeso caballero debe ser más castigado todavÃa, nosotras dos seremos aún los instrumentos.
Sra. FORD.—Os garantizo que le harán pasar una vergüenza en público; y creo que de no hacerle pasar esa pública humillación, no deberÃamos cesar un instante en la burla que le hacemos sufrir.
Sra. PAGE.—Pues manos a la obra. Combinemos el plan. No me gusta que estas cosas se enfrÃen.
Salen