Otelo
Otelo YAGO
¿Y quién va a decir que hago de malo,
cuando mi consejo es honrado y sincero,
muy puesto en razón y modo seguro
de ganarse al moro? Pues es lo más fácil
mover la complacencia de Desdémona
por una causa honrada: es más generosa
que los elementos de la naturaleza
y, en cuanto a ganarse al moro, él renunciaría
a su bautismo y a los signos de la redención
por un amor que le tiene encadenado,
pues ella puede hacer y deshacer lo que le plazca,
al punto que el deseo al moro le domine
sus pobres facultades. ¿Cómo voy a ser malvado
si, en vía paralela, indico a Casio
la línea recta de su bien? ¡Teología del diablo!
Cuando el Maligno induce al pecado más negro,
primero nos tienta con divino semblante,
como ahora yo. Mientras este honrado bobo
implora a Desdémona que remedie su suerte
y ella intercede por él, yo al moro
le vierto en el oído este veneno:
que aboga por Casio porque le desea;
y, cuanto más se afane por su bien,
tanto más minará la fe del moro.
Yo haré que su virtud se vuelva vicio