Otelo
Otelo que hasta el jefe sirve de escarmiento,
su infracción no parece que merezca
ni reprimenda privada. ¿Cuándo puede venir?
Dímelo, Otelo. Bien quisiera yo saber
qué ruego podría negarte o resistir
indecisa. Y siendo Miguel Casio,
que te ayudó a cortejarme, que tantas veces
se puso de tu parte cuando yo
te censuré, ¿me haces que te acose
para rehabilitarle? Pues aún podría…
OTELO
Basta, te lo ruego. Que venga cuando quiera.
No pienso negarte nada.
DESDÉMONA
¡Vaya! Eso no es un favor.
Es como si te rogara que te pusieras
los guantes, te alimentases bien
o te abrigases, o quisiera que te hicieses
a ti mismo un bien especial. No: si algo te pido
que de veras ponga a prueba tu amor,
será de peso, arduo de resolver
y arriesgado de dar.
OTELO
No pienso negarte nada.
A cambio solo te pido una cosa:
que me dejes por ahora.
DESDÉMONA