Otelo
Otelo Ha estado aquà hace poco. Me asedia por todos lados. El otro dÃa hablaba yo con unos venecianos a la orilla del mar, y viene la mozuela y, te lo juro, se me agarra al cuello asÃ.
OTELO
Gritando «¡Ah, querido Casio!», como aquel que dice. Sus ademanes lo explican.
CASIO
Se me apoya, se me cuelga y me llora, y venga a tirar de mÃ. ¡Ja, ja, ja!
OTELO
Ahora contará que se lo llevó a mi cuarto. ¡Ah, te veo la nariz, pero no el perro al que se la echaré!
CASIO
Pues tendré que dejármela.
YAGO
¡Vive Dios! Ahà viene.
Entra BIANCA.
CASIO
Una de esas zorras. SÃ, y bien perfumada.— ¿Qué pretendes asediándome asÃ?
BIANCA