Otelo
Otelo Sacadle de aquà con cuidado.
Yo buscaré al médico del general.—
Tú, mujer, ahórrate la molestia.— Casio,
el que yace aquà muerto era un buen amigo.
¿HabÃa enemistad entre vosotros?
CASIO
Ninguna. Ni siquiera le conozco.
YAGO
[a BIANCA] ¿Estás pálida? —
Llevadle dentro.
[Sacan a CASIO y a RODRIGO.]
Quedaos, SeñorÃas.— ¿Estás pálida, mujer? —
¿No veis el pavor de su mirada? —
Como nos mires asÃ, pronto nos lo contarás.—
Miradla bien; os lo ruego, miradla.
¿Lo veis, caballeros? La culpa se delata
aunque la lengua enmudezca.
Entra EMILIA.
EMILIA
¿Qué pasa? ¿Qué pasa, Yago?
YAGO
Rodrigo y otros tipos que escaparon
agredieron a Casio en la oscuridad.
Está malherido y Rodrigo, muerto.
EMILIA
¡Ay, pobre señor! ¡Ah, mi buen Casio!