Otelo
Otelo No quiero alargar tu agonÃa.
AsÃ, asÃ.
EMILIA [dentro]
¡Eh, señor, señor!
OTELO
¿Quién es?
EMILIA [dentro]
¡Ah, señor! ¡Deseo hablar con vos!
OTELO
Es Emilia.— ¡En seguida! — Está muerta.—
Vendrá a anunciarme la muerte de Casio.
Hubo alboroto.— ¡Qué! ¿Ya no se mueve?
Más muda que la tumba.— ¿Qué hago? ¿La dejo entrar? —
Parece que se mueve. No.— ¿Qué será mejor?
Si entra, querrá hablar con mi esposa.
¡Esposa, esposa! ¿Qué esposa? No tengo esposa.
¡Qué angustia! ¡Qué dolor!
TendrÃa que haber ahora un gran eclipse
de sol y de luna, y el orbe, horrorizado,
tendrÃa que abrirse con esta alteración.
EMILIA [dentro]
¡Os lo suplico, dejadme que os hable!
¡Ah, mi buen señor!
OTELO
Te habÃa olvidado. Pasa, Emilia.
Espera un momento.— Correré la cortina.—