Otelo
Otelo que sufrió mi juventud. Contada ya la historia,
me pagó con un mundo de suspiros:
juró que era admirable y portentosa,
y que era muy conmovedora; que ojalá
no la hubiera oído, mas que ojalá
Dios la hubiera hecho un hombre como yo.
Me dio las gracias y me dijo que si algún
amigo mío la quería, le enseñase
a contar mi historia, que con eso podía
enamorarla. A esta sugerencia respondí
que, si ella me quería por mis peligros,
yo a ella la quería por su lástima.
Esta ha sido mi sola brujería.
Aquí llega la dama; que ella lo atestigüe.
Entran DESDÉMONA, YAGO y acompañamiento.
DUX
Esa historia también conquistaría a mi hija.—
Brabancio, tomad el lado bueno de lo malo.
Más vale tener las armas rotas
que las manos vacías.
BRABANCIO
Escuchadla, os lo suplico. Si confiesa
que ella también le cortejó,
caiga sobre mí la maldición por acusar
a este hombre.— Ven, gentil dama.
¿A quién de esta noble asamblea
debes mayor obediencia?